El terror de tus plantas: El riego irregular
¿Por qué algunas plantas sufren tanto cuando el riego es irregular?
Si te gustan las plantas, probablemente esto te ha pasado: las ves bien… y de un día para otro están caídas, tristes o con hojas secas. Muchas veces no es falta de cuidado: el problema suele ser el riego irregular.

Idea clave: No siempre importa cuánto riegas, sino qué tan constante es la humedad en el sustrato.
El problema no siempre es cuánto riegas, sino cómo riegas
Cuando hablamos de riego solemos pensar solo en la cantidad de agua. Pero para muchas plantas —sobre todo las tropicales— lo más importante es la constancia.
- Humedad estable en el sustrato
- Evitar periodos largos completamente secos
- No vivir ciclos extremos de “mucha agua / nada de agua”
Cuando el riego es irregular, las raíces se estresan. Y una raíz estresada no puede absorber bien el agua ni los nutrientes.

Plantas que no perdonan los olvidos
Hay plantas que son más resistentes y se adaptan mejor a descuidos. Pero otras lo resienten muy rápido, incluso después de un solo olvido.
En estas plantas, un par de días de sequía puede reflejarse en hojas caídas, bordes secos o crecimiento detenido.

El calor y la vida diaria juegan en contra
En verano, este problema se intensifica: el agua se evapora más rápido y el sustrato se seca antes de lo que parece. A veces la superficie se ve húmeda, pero por dentro puede estar completamente seca.
Y encima está la vida real: falta de tiempo, rutinas apretadas, viajes o salidas de varios días. Sin darte cuenta, el riego deja de ser constante… y las plantas lo sienten.

Señales de que el riego no está funcionando bien
- Hojas que se ven bien en la mañana y caen en la tarde
- Tierra seca por dentro aunque arriba se vea húmeda
- Plantas que no avanzan, aunque tengan luz
- Amarilleo o bordes secos sin causa aparente
Esto no significa que estés cuidando mal tus plantas. Significa que el sistema de riego no está acompañando lo que realmente necesitan.
No se trata de regar más, sino de regar mejor
Frente a estos problemas, muchas personas intentan regar más seguido o en mayor cantidad. Pero muchas veces el punto clave es mantener una humedad más estable, sin depender de estar recordando el riego todo el tiempo.
Existen distintas formas de lograrlo. Entenderlas bien es el primer paso para cuidar mejor tus plantas y bajar el estrés (de ellas y tuyo).
¿Quieres seguir aprendiendo?
En el próximo artículo te contamos qué alternativas existen para lograr un riego más constante, cuándo conviene usarlas y cómo elegir la mejor según tu estilo de vida.
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